Thinkepi: Ecosistemas tecnológicos

LA MOVILIDAD, PRECURSORA DEL CAMBIO

En los tres últimos años el acceso a la Web y a las redes sociales desde dispositivos móviles está teniendo literalmente un crecimiento explosivo sustentado por:

  • El desembarco masivo de smartphones y tablets: el iPad y el iPhone han abierto el camino y junto a la avalancha de tablets y móviles con Android están marcando un cambio profundo en nuestra vida y en cómo nos relacionamos con nuestro ambiente, desde cómo nos comunicamos con los familiares y amigos hasta como obtenemos información del entorno para aprender, para educar, para movernos, para el ocio o para llevar a cabo actividades de cualquier otra índole. Nunca antes hemos estado tan comunicados y tan instantaneamente.
  • El desarrollo de dos grandes sistemas operativos: iOS de Apple y Android de Google. A ellos hay que sumarles la entrada tarde, aunque fuerte de un tercer actor -Windows Phone de Microsoft- y la posible llegada a lo largo de 2012 de un cuarto Sistema Operativo móvil abierto: Boot To Gecko de Mozilla.
  • El abaratamiento y mejora de las telecomunicaciones -redes 3G- y el despliegue de las primeras redes 4G que van a suponer velocidades de conexión mayores que las que disfrutamos en nuestros ordenadores de escritorio permitiendo desarrollar nuevas aplicaciones a distancia (teleasistencia médica, vídeo y teleconferencia de alta calidad en tiempo real, realidad aumentada, etc).
  • La adopción por parte de las operadoras de planes de consumo relativamente más asequibles para los usuarios dado que ahora son todavía insuficientes por el coste y el reducido volumen de tráfico de datos a consumir mensualmente que ofrecen.

ECOSISTEMAS TECNOLÓGICOS ABIERTOS Y PROPIETARIOS

En este contexto cabe reflexionar sobre algunas cuestiones interesantes en tornos a los ecosistemas tecnológicos -conjunto de sistemas operativos, redes sociales, aplicaciones de software, tecnologías y estándares, y dispositivos hardware- existentes:

  • La World Wide Web es un ecosistema de estándares abiertos con el que llevamos conviviendo y trabajando 22 años. A día de hoy resulta difícil imaginar su desaparición ni a corto ni a medio plazo tanto por su imbricación en nuestras vidas como porque es la plataforma sobre la que se sustenta buena parte del funcionamiento del resto de ecosistemas tecnológicos cerrados.
  • Aproximándose rápidamente a los mil millones de usuarios Facebook se ha convertido en una web paralela a la World Wide Web. Con sus propias reglas de diseño de interacción social, sus propias reglas de publicación de contenidos, su contenido cautivo, su propia tecnología y su propia economía. Lo único que le falta a Facebook es ofrecer dispositivos físicos propietarios y cerrados aunque en rigor no les hace falta dado que están desarrollando aplicaciones que garantizan una experiencia de usuario homogénea y una interfaz consistente con independencia del dispositivo desde el que se acceda, ya sea ordenador de escritorio, portátil, smartphone o tablet.
  • Google a su vez, se está convirtiendo igualmente poco a poco en una Web paralela a la propia World Wide Web desarrollando un ecosistema propio, una capa de interfaz que tiene a Android como sistema operativo móvil, Google Docs como conjunto de aplicaciones ofimáticas en la nube, Chrome como navegador y Google+ como red social. Google se Facebookiza y Facebook se Googleliza (un reciente paso más para ello por parte de Facebook para dar la batalla en el ámbito de la geolocalización es la compra de Gowalla). El objetivo es lograr acaparar la atención y el mayor tiempo de uso y consumo informativo, social y de ocio de los usuarios así como analizar y conocer con la mayor profundidad posible sus necesidades y su comportamiento en su ecosistema en aras a sacar el mayor retorno económico posible de ello. Un modelo de negocio Freemiun en el que todo se mide y todo se monetiza.
  • Microsoft se está transformando. Se juega mucho con Windows 8 y Windows Phone. Microsoft hereda un sistema tecnológico de escritorio que se sustenta sobre una filosofía de trabajo de hace 22 años (Windows 3.1 apareció en 1990). Sobre ello Ray Ozzie advertía y alentaba a promover un cambio en la compañía cambio que ahora empieza a despuntar. Windows Phone, su sistema móvil, tiene una gran calidad y comienza a dar más relevancia a la persona que a la propia tecnología por sí misma. Atrás han quedado esos teléfonos móviles de Nokia con Symbian, con decenas de funcionalidades inútiles que no se usaban ni interesaban y una interfaz tremendamente complicada de utilizar, y atrás ha quedado la idea de que un dispositivo -el móvil- como objeto, era el objetivo último y el producto estrella para vender de la empresa.

Interfaz de Windows Phone vs iPhone

La interfaz de Windows Phone cuenta una historia para una persona, las llamadas que ha recibido, su gente, los mensajes de texto o correo que le han escrito, las fotos de los lugares en los que ha estado, sus juegos y su identidad digital. La interfaz del iPhone cuenta asimismo esa historia pero de manera diferente,  priorizando en la parte inferior del “escritorio” (mantiene la consistencia con el ordenador de sobremesa) la comunicación -teléfono-, el correo, Safari para la navegación por Internet y música- En el resto del escritorio de nuestro “espacio digital/vida personal” encontramos mensajes, calendario, fotos, cámara, mapas, contactos y una tienda de aplicaciones, App Store, digitales.

  • Windows 8 parece que va a ser un híbrido tecnológico pensado para dar respuesta a dos modelos de interacción sustancialmente diferentes:
    • Una capa de interfaz táctil, orientada a cubrir la faceta de vida personal (ocio, relaciones sociales y media).
    • Otra orientada más a productividad y al ámbito profesional basada en el modelo de interacción pensado para el ordenador “personal” y los periféricos a los que estamos acostumbrados -el ratón, el teclado y el monitor-.

    Es interesante notar que Microsoft está siguiendo con el desarrollo de su próximo sistema operativo un proceso inverso a Apple con el iPhone ya que está trasladando la interfaz de Windows Phone (conocida con el nombre de Metro) al ordenador de sobremesa. Es una apuesta arriesgada pero en algún momento tiene que producirse la ruptura con el modelo de Interacción Hombre-Ordenador imperante hasta ahora. Se está dando el salto a un modelo de Interacción Hombre-Dispositivo y a un tercer modelo emergente: el de Interacción Hombre-Ambiente. El Wearable Computer -dispositivos tecnológicos que llevaremos puestos o en nuestra ropa de vestir- y las interfaces ambientales -paredes de nuestros edificios, mesas, electrodomésticos, coches, nuestra propia piel- serán superficies digitales táctiles con las que algún día podremos interactuar. Así, Microsoft está llevando a cabo en sus Labs interesantes proyectos de investigación tales como Microsoft OmniTouch y PocketTouch.


En cuanto a las gafas de Realidad Aumentada y traducción simultánea (segundo 8 y siguientes) parece que, de momento, Google lleva un cuerpo de ventaja.


Las interfaces holográficas o retroproyectadas son de momento un concepto pero cuando aparecen de forma reiterada en el vídeo de productividad de Microsoft (y en otros como en el vídeo del concepto de móvil de Mozilla -Seabird-), es que se está trabajando en esta dirección. Kinect ya permite interactuar con las interfaces mediante gestos tal y como se muestra en el vídeo de Microsoft.

  • Apple está configurando asimismo un cuarto ecosistema que quizá sea el más sólido y consistente de todos hasta la fecha, aunque igualmente, cerrado y propietario. La compañía de Cupertino está siendo la punta de lanza en el desarrollo de la Web Móvil y ubicua con iCloud -un medio para poder tener nuestro contenido personal siempre disponible con independencia del dispositivo que utilicemos y del lugar en el que nos encontremos-. Ésta, es una fuerte tendencia emergente por la que todos los principales actores tecnológicos están apostando, así como por el desarrollo de la Internet de las Cosas y el “diálogo” entre los propios objetos:

 

Smarcos: Proyecto para garantizar una usabilidad e interacción consistente entre dispositivos

Ya no se trata tan sólo de un simple cambio de interfaz en sus productos sino de una manera de concebir de forma integral nuestra vida digital experiencia que abarca (de momento) el móvil -iPhone- el ordenador de escritorio ya sea en casa -iMac- o portátil -MacBooks-, el nuevo lector digital que tiende a sustituir al libro -la tableta iPad- y un quinto que entra con fuerza este nuevo año: la televisión.

El foco se está poniendo por fin decididamente en la persona y no en los sistemas operativos o en la tecnología en sí misma: no en nombres de ficheros, no en el diseño de exploradores de archivos, no en actualizaciones diarias interminables, ni en formatos de archivo, ni en drivers, ni en discos duros, ni en otras jergas ininteligibles para las personas.

Se están centrando en ofrecernos una experiencia de comunicación, aprendizaje, compartición y trabajo común y homogénea a través de cualquier dispositivo que usemos en nuestra casa, en la oficina o en la calle. Se están centrando en permitirnos ver la cara de nuestros familiares a través del móvil con aplicaciones como Facetime (y no sólo en escuchar su voz), en facilitar la comunicación de grupo (iMessage), en compartir nuestras vivencias a través de imágenes y sonidos de forma instantánea o diferida y permanente en el tiempo, y en interactuar de una manera más humana con el propio móvil mediante nuestra voz con asistentes personales como SIRI, sin tener que teclear de forma interminable en teclados virtuales.


Siri. Asistente personal de voz del iPhone 4S

 

RECUPERANDO EL PAPEL CENTRAL DE LA WORLD WIDE WEB COMO ECOSISTEMA ABIERTO PARA EMPUJAR EL CAMBIO

¿Y la Web? La World Wide Web es la plataforma, pero dado que es medio y soporte está tendiendo a diluirse en dichos ecosistemas propietarios y cerrados e interfaces controladas. Lo que ganamos en facilidad de uso para las personas por un lado lo perdemos por otro en privacidad y control de los contenidos y de los dispositivos.

No creo que la World Wide Web desaparezca en tres años. Pero cuando menos es para pensar un poco en el nuevo cambio que ya nos alcanza:

  • En cómo vamos a superar las barreras de software que imponen los ecosistemas tecnológicos cerrados como iOS o Facebook, las tiendas de aplicaciones cerradas y propietarias y el nuevo paradigma para ganar dinero, las apps, aplicaciones cerradas que dependen de cada plataforma concreta y que poca o ninguna comunicación permiten entre ellas (en ello está Mozilla con el desarrollo de aplicaciones abiertas sobre la plataforma de la Web).
  • En cómo vamos a superar las barreras de hardware que imponen los dispositivos cerrados como el iPad o el iPhone para permitir que se comuniquen con otros dispositivos de su entorno, con los de terceras compañías y con otros objetos cotidianos como el espejo en el cual nos miramos por la mañana, el salpicadero de nuestro coche, nuestro frigorífico o el cristal de la parada del autobús.
  • En cómo vamos a garantizar que el contenido sea de las personas y privado, no de las compañías tecnológicas, ni público.
  • En cómo se va a gestionar la Identidad Digital personal y única con independencia del ecosistema tecnológico que sea. No en mantener múltiples identidades digitales -Apple ID, Windows Live, Google Accounts, Facebook… ni en estar atados a un único ecosistema propietario y cerrado ni a una única compañía.

En todo ello la World Wide Web debería ser una vez más el ecosistema tecnológico abierto de referencia para el desarrollo de la nueva Internet de las Cosas que empieza a vislumbrarse.

Hay más objetos en los que tenemos que comenzar a pensar como próximos soportes de nuestra vida digital que los móviles, ordenadores, tabletas y televisión. Hay que empezar a considerar nuestra vida digital como un todo y ver qué soluciones como Diseñadores de Interacción podemos aportar.

Hay negocio más allá de la distribución de contenidos que no se pueden prestar a quien nosotros queramos (libros, vídeos, música) y hay negocio más allá de tiendas de aplicaciones cerradas y propietarias.

Cuanto mayor y mejor sea la comunicación entre ecosistemas y la compartición de contenidos, mayores serán los retornos económicos para las compañías tecnológicas y mayores los beneficios para las personas.

La World Wide Web lo demuestra y es el mejor ejemplo de ello.

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Grupo Thinkepi

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