Los nuevos intermediadores de contenidos

Reflexión publicada en la lista de Documentación Iwetel:

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Desaparecen los quioscos físicos de venta de prensa y publicaciones, desaparecen éstas en papel y aparecen nuevos intermediadores y plataformas para la distribución de los contenidos en digital.

Se sustituye el modelo de venta de publicaciones, libros, películas o de cd’s (y más recientemente canciones) de música, por el de suscripción mensual, y el de la compra de unidades físicas o soportes físicos de cada obra por un único dispositivo (teléfono móvil / smartphone o tableta) con capacidad de conexión a la Web. A ello se añade el coste del consumo eléctrico y el del pago mensual de una conexión (de ámbito nacional) a un proveedor de telecomunicaciones con tarifa plana, aunque con tendencia creciente a imponer el pago de un coste adicional en función del volumen de datos consumidos.

Este es el futuro/presente de los contenidos digitales desde un punto de vista comercial. Desde un punto de vista cultural, la Web, el Creative Commons y el resto de licencias para la publicación y distribución de los contenidos libres y del software gratuito y libre para la generación de plataformas de distribución de contenidos, es otro. De momento, los operadores de telecomunicaciones son intermediadores de comunicaciones necesarios para los usuarios. ¿Llegará el día en que Google ponga a disposición mundial de todos de manera gratuita (que no sin otros costes no necesariamente económicos para los usuarios) redes de alta velocidad para conectarse a Internet a través de telefonía móvil?

Otra alternativa podría ser el establecimiento de redes urbanas formadas por ciudadanos que compartiesen libremente su conexión, o de bibliotecas que se convirtieran en oasis digitales de distribución de señal gratuita (los monasterios abiertos del saber del Siglo XXI) para garantizar el derecho universal y el acceso libre de los ciudadanos a la mayor y más extraordinaria biblioteca mundial que hasta la fecha ha existido jamás: la World Wide Web.

Bienvenidos al nuevo ecosistema de edición, publicación y distribución de contenidos digital: El presente de hoy.

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Humanizar la tecnología

“Tecnología centrada en los humanos y en lo social,
no en las aplicaciones ni en las funciones”
(de un twitter de hace tiempo)

Cuba es un país fascinante.

La Habana tiene un sabor que no tiene ninguna otra de las ciudades que hasta la fecha he visitado. Respira vida, salsa, grandeza pasada, años 60, decadencia, alegría, desenfado, piña colada, amor, sensualidad y calor…

Cuba - Autobús y manos abiertas

Cuba - Taxis antiguos en el Malecón de la Habana

Cuba - Coche antiguo de frente en la Habana

Cuba - Estatua de mujer joven desnuda

Cuba - Escalera antigua en vivienda de la Habana

Cuba - Pintor pintando un cuadro con paleta de colores

Cuba - Palmeras

No siempre uno tiene la oportunidad de poder evadirse unos días en diciembre e irse a un lugar como Cuba pero este año, y por las mismas circunstancias que no vienen al caso citar de las que hablaba en mi post de cierre de año, así fue.

Por Cuba anduve unos días y además de fascinarme la gente y la vida de la Habana, si algo se me quedó marcado de manera indeleble, fue la práctica total ausencia de teléfonos móviles con la excepción de los que tenían los representantes de nuestros touroperadores:

“La cadena que tengo al cuello…”

…que lo llamó con desenfado la mujer ya algo mayor que vino a recibirnos cuando aterrizamos en el aeropuerto de la Habana.

En Cuba casi, no hay ordenadores, ni netbooks, ni tablets, ni iPods, ni iPads ni casi ninguno de los miles de gadgets tecnológicos cotidianos que vemos por las calles de, por ejemplo, Madrid.

Es una sensación extraña. La gente vive de otra forma. ¿Más social? ¿Más humana? La gente vive en la calle, se baja las sillas para hablar a las puertas de casa, se sientan en grupos en las plazas, se juntan al calor nocturno de la salsa cubana de los bares de la Habana y juegan al beisbol por doquier.

Cuba - Estadio de Beisbol en el Malecón de la Habana

Cuba - Taller Experimental de Gráfica en la Habana Vieja

En Cuba casi no hay móviles, ni casi teléfonos fijos, ni cabinas telefónicas. Pero en la terminal del pequeño aeropuerto de los vuelos nacionales “Aerogaviota” en los que nos montamos y donde hicimos el check-in con un ordenador Lenovo, listados impresos y a mano, camino de nuestro siguiente destino en la isla, había una cabina teléfonica pública que atrajo mi atención y me dejó pensativo y reflexionando:

Teléfono fijo y auricular en Cuba

Teclado de un teléfono fijo en Cuba

Concretamente me dejó reflexionando sobre cómo evoluciona la tecnología y el impacto tan fundamental que tiene en el desarrollo de cualquier sociedad. Sobre cómo el ciclo inherente de cualquier dispositivo tecnológico que evoluciona correctamente y pervive es tender hacia la miniaturización (tal y como apuntaba en la universidad el profesor Dormido Bencomo en uno de sus extraordinarios cursos de Humanidades) y sobre cómo a medida que la caja negra que es cualquiera de esos dispositivos (¿alguién sabe cómo funciona un móvil? ¿alguien lo podría construir en su casa?) se hace más negra y a medida que la tecnología gana en complejidad y potencia, la interfaz del dispositivo tiende a hacerse líquida,  y más y más humana y más social.

Y es que…

La interfaz humaniza la tecnología

Fijaros en la foto de un poco más árriba, en el teclado del teléfono fijo.

El que viene a continuación es el teclado virtual de mi teléfono Android.

Prototipo de teclado virtual de teléfono móvil

Virtual o no, entre ambos casi no hay variación. La interfaz del dispositivo es heredera y está cautiva del estado evolutivo de la tecnología de hace 20 años.

Un detalle que me llamó mucho la atención en el teléfono fijo y que podéis ver en la foto es el espacio con el papel en blanco para escribir el “número del teléfono” que identifica a esa cabina telefónica.

Números para comunicarse. ¿Por qué, si la comunicación se da entre personas?

Éste, por ejemplo, podría ser “mi número” de teléfono:

Número de móvil

Y no obstante éste soy yo, que poco tengo que ver con un número:

En el Louvre de París

Me llama la atención el abismo que hay entre la tecnología, las limitaciones de diseño que imponen las mismas y las personas que utilizan dichas tecnologías.

Desde un punto de vista de la tecnología somos un “número”, no somos personas. Máquinas, no personas.

El dispositivo que nos permite comunicarnos, el teléfono, ha ido evolucionando. Ha pasado de ser fijo a ser móvil. Y de ser un móvil a ser una “navaja suiza” multifunción capaz de permitirnos comunicarnos con personas de otras culturas que no hablen nuestro idioma en tiempo real y síncrono igual que si estuviéramos hablando con cualquier amigo nuestro o familiar. Y la interfaz está tendiendo a diluirse. De su forma física, inmutable, ha pasado a ser líquida, mutable, virtual, multimodal, accesible respondiendo a nuestra voz y a nuestro tacto humanizándose y permitiéndonos interactuar con ella de manera más natural comunicándonos con los aparatos con simples gestos:


La tecnología de Elliptic Labs genera un campo de ultrasonidos de unos 30 centímetros lo que permite interactuar con el dispositivo sin tocar la pantalla. Esta tecnología presumiblemente estará presente en el iPad 2

Es esta mutabilidad la que nos permite que en un mismo área, la interfaz cambie de manera dinámica y que allá donde antes teníamos teclas físicas o virtuales para teclear un número impersonal de teléfono, ahora en las agendas de contacto de nuestros móviles tengamos nombres y caras de nuestros amigos y familia.

Una tecnología más humana y para personas, no para máquinas.

Los nombres de la agenda de contactos de mi teléfono móvil Android son mucho más sociales y eficientes a la hora de recordarlos que los números (ahora mismo no soy capaz de acordarme de memoria de ninguno de los números de teléfono de mis mejores amigos) y si van acompañados de una foto de la persona, todavía más.

Quizá la interacción de agregar a alguien a la agenda debería ser tan fácil como tocar los dos teléfonos móviles, el de la persona de la que quiero agregar a mi agenda y el mío. A quien quiero agregar le aparecería una invitación en la pantalla de su móvil que debería aceptar para completar el proceso. A partir de ahí, automáticamente el móvil incorporaría su nombre y número de teléfono y si lo autorizásemos podría grabar cualesquiera otros datos personales que quisiéramos compartir tales como nuestra dirección de casa, correo electrónico, cumpleaños, los nombres de nuestros hijos o pareja, nuestro Twitter, cuenta de Facebook o Linkedin, o cualquier otro que considerasemos relevante.

El móvil permitiría definir diferentes tipos de perfiles con distinto tipo de información personal para compartir en función del contacto que fuese: uno para amigos, otro profesional, otro para nuestro médico…

De igual forma podríamos definir perfiles informativos para obtener información ambiental. Si me interesan los libros sobre usabilidad y experiencia de usuario podría definir un “asistente digital” que estuviera “alerta” conforme fuera caminando por la ciudad por si apareciese algún rastro de algún libro relacionado con esas materias (detectable por ejemplo mediante RFID). Cuando fuera caminando por la calle Preciados y pasase cerca de la Fnac mi asistente digital me mostraría una alerta informativa en la pantalla de mi móvil informándome de las últimas novedades que habrían llegado a la Fnac por si fueran de mi interés.

No me interesan las funciones, lo que puedo hacer navegando a través de internet con el navegador de mi móvil, me interesan las cosas que podemos hacer para humanizar la tecnología y ponerla a nuestro servicio.

No tengo ni idea de como será la interacción con los móviles el día de mañana pero de lo que estoy convencido es de que estamos en un punto de desarrollo tecnológico en el que tenemos que superar las antiguas limitaciones que imponía la tecnología y repensar y evolucionar la interfaz para que en lugar de estar centrada en las máquinas esté centrada en las personas.

¿Créeis que esto es social? ¿En qué está centrado? ¿En personas, en tareas, en funciones…? ¿?

Dock de Mac OS

¿Cómo podemos humanizar los sistemas operativos? Sistema Operativo. ¿Qué nombre más extraño y ajeno a una persona no? Suena a máquina.

Propuesta de diseño de la nueva Home Tab para Firefox 4Propuesta de diseño para la nueva Home Tab de Firefox 4, extensible a los docks de los
sistemas operativos actuales (acaso no son lo mismo ;) Si quieres, puedes verla en grande

Sigamos humanizando la tecnología e imaginando nuevos usos y posibilidades.

Pd. Tampoco tengo ni idea de cómo será el día de mañana pero hoy, si la interacción que mantengo con mi banco en el 95% de las ocasiones que tengo que hacer algo es a través de esto, es que todavía tenemos mucho trabajo por hacer:

Teclado del cajero de un banco

Y en ese sentido el móvil es una pieza clave estratégica de los nuevos servicios bancarios (y de la nueva salud, de la nueva educación, de la nueva…).

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Negroponte y el cambio humano y tecnológico

No es que diga mucho nuevo pero siempre es interesante leer a gente como Negroponte ¿Por qué? Pues entre otras razones porque personas cómo él no sólo son los espectadores de primera fila del mundo tecnológico sino porque además son los actores que impulsan y controlan el cambio tecnológico con lo cual lo que dicen se puede tomar como referencia muy válida para determinar las tendencias de por donde evolucionarán las tecnologías en los próximos años:

Entrevista en El País a Nicholas Negroponte

De la entrevista me quedo con una cita:

“En las últimas semanas he visto el mayor cambio en mucho tiempo. Pusieron una fotografía de papel delante de una niña de tres años. Para verla mejor, dio un pellizco en ella, como si fuera una pantalla, pero se dio cuenta de que no tenía efecto sobre el papel. La manera de entender el mundo de esa niña no tiene nada que ver con la nuestra. Cuando tenga que votar habrá sido mucho más activa durante toda su vida. Hablarán diferente, se comunicarán de otra manera. En los últimos años la ciudadanía se ha hecho más activa. Da igual que se haga una declaración en una universidad o en un gran acto porque se difunde por Twitter, Facebook, blogs. Cualquier acto público pasa a ser relevante. Es todo un mundo nuevo”.

Hace muy poco Ariel contaba lo mismo en un tweet pero con otro dispositivo, la televisión:

“He visto niños que tocaban la pantalla de la tv para cambiar de canal, pero que no lo hacían con una foto de papel, eran listos”

No obstante el cambio no se limita sólo a los niños, es ambiental y aun cuando no en igual medida, nos alcanza a todas las generaciones. Mi madre el pasado fin de semana, para pulsar el botón de “Ok” para aceptar la conexión de la cámara digital al ordenador y sincronizar las fotos sin dudarlo un segundo presionó sobre la pantalla la imagen de dicho botón en lugar de pulsar el botón físico que estaba 3 centímetros más allá. La extrañeza y la sorpresa que mostraba su cara ante la falta de respuesta del dispositivo era para haberla grabado, el dispositivo no funcionaba conforme a lo esperado, a su modelo mental y eso que mi madre es de todo menos una “early adopter”.

La tecnología modela el cerebro humano. La World Wide Web, los buscadores, los dispositivos multimodales, táctiles y ubicuos, los navegadores, los sistemas operativos, las redes sociales, el copiar y pegar, el compartir, y todas las posibilidades que nos brindan nos están haciendo más inteligentes como especie y quizá lo más llamativo, lo que no tiene parangón con ninguna otra época anterior de la Humanidad es la tremenda rapidez con que está sucediendo esta transformación y los espectaculares cambios que ello conlleva, en nuestro entorno y en nuestro cerebro.

Y eso que todavía no estamos sino en ciernes de la próxima gran revolución que cualquier día de estos nos caerá encima: la computación ambiental, la interacción ambiental y multimodal. Y las bases para la apertura hacia este nuevo entorno natural humano-dispositivo-ambiente van a venir de la mano de cuatro tipos dispositivos:

  • La televisión (próxima generación de ¿televisores? ¿será correcto llamarlos ya así?
  • Los móviles inteligentes.
  • Los tablets (que se van a convertir en los nuevos soportes del libro, revistas y documentos personales y de trabajo).
  • Las consolas que van a ser uno de los campos por excelencia para la experimentación de la interacción humano-ambiente-dispositivo más importantes en el corto plazo.

Mencionar estas tendencias y dispositivos no tiene mucho mérito, al fin y al cabo son los que están ya en el mercado. Quizá lo más interesante es tratar de averiguar lo que está por venir y ante ello se pueden mencionar:

  • La aparición de un nuevo tipo de soporte mucho más dúctil, engorroso y manejable que los anteriores y que se pueda doblar, uno de los grandes desafíos que tiene el hardware actual: el papel digital.
  • La aparición de dispositivos capaces de mostrar hologramas en 3D sin necesidad de gafas especiales de visión.
  • La explosión de los servicios y aplicaciones de Realidad Aumentada que actualmente se están desarrollando.
  • Los ordenadores que llevaremos puestos, wearable computer.

Lo que está llegando son aplicaciones y hardware que permiten realizar simulaciones militares, visualizaciones para la agricultura o la minería y la sanidad interactuando directamente con el mundo real:

Aplicaciones orientadas al entretenimiento para hacer un poco más interesante nuestro mundo real:

O que simplemente (y aunque ya lo he posteado con anterioridad) te permitan que el día de mañana construyas tus propios mundos para tu gente más querida:

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