Uso de iconos y texto en la navegación principal del Aeropuerto de Kansai
Navegando he ido a dar con la home del Aeropuerto Internacional de Kansai
El caso, es que me ha llamado la atención cómo han diseñado el menú de navegación principal. No es un diseño muy ortodoxo que se diga ya que añaden iconografía a cada sección junto al correspondiente rótulo.
Así, los iconos predominan visualmente frente a los nombres de cada sección convirtiéndose en puntos focales de atención, dificultando la legibilidad de los rótulos e impactando en la usabilidad.
Diseño del menú de navegación con iconos y rótulos:
Sólo iconos:
Sólo rótulos:
En el caso de los menús de navegación de un sitio web no creo que sea buena idea añadir los iconos por la problemática intrínseca que tienen. Y menos en el sitio web de un aeropuerto internacional.
Por ejemplo, el avión de la primera sección sí se asocia a vuelos, pero también a aeropuertos, con lo cual la interpretación ya es cuando menos ambigua. El coche cuesta distinguirlo como coche por ser tan cuadrado en lugar de utilizar formas más redondas. Esta línea gráfica supone una menor usabilidad al reconocerse el coche con mayor dificultad. El tercer icono sí se interpreta más como llegadas y salidas, aunque también puede indicar tránsito o viajeros en tránsito (haciendo escalas). El de la cuarta sección no sé por qué, pero lo asocio a una bolsa bursátil o, por su forma, al monumento de Lincoln:
El quinto se interpreta bien, tiendas y comida (restaurantes) y los dos últimos no los entiendo (el concepto que me evoca el último es el de radio) y el icono del mapa, puede ser cualquier cosa menos un mapa. ¿El perfil de la terminal del aeropuerto quizá? ¿?
Entre otros problemas que presentan los iconos pueden apuntarse:
- Hay iconos que más o menos pueden ser indicativos de la información que hay en la sección, pero para otros, su interpretación puede variar de cultura a cultura, e incluso de individuo a individuo en base a sus experiencias y vivencias personales. Cada uno visualizamos el conocimiento y el lenguaje de forma, y con formas gráficas diferentes. Y aunque como individuos con estructuras cognitivas similares podemos deducir e identificar patrones universales que nos permiten reconocer más o menos las mismas formas, precisamente por esas diferencias, interpretar un icono y darle un significado correcto puede costarnos más o menos a cada uno (si logramos darle el significado correcto, circunstancia que a veces no no es posible).
- Por ello, a, a menudo los iconos requieren de ayudas textuales (tooltips que aparecen al posicionar el cursor del ratón encima del icono, o directamente, rótulos asociados al mismo) para poder comprenderse sin dificultades. En tal caso, la pregunta que se plantea es ¿por qué utilizar iconos en lugar de texto? ¿Por qué y cuando utilizar ambos?
- Los diseñadores gráficos pueden encontrarse con serias dificultades para representar y sintetizar conceptos abstractos complejos mediante una imagen que no es más que una metáfora, y más, a través de un icono con un tamaño, diseño o color determinados -, dificultades que son extensibles a los usuarios a la hora de comprenderlos.
- No es lo mismo una aplicación que un sitio web. En una aplicación, predominan los “verbos ” en las barras de herramientas. Las tareas que permite acometer la aplicación al usuario (por ejemplo, en un procesador de texto, entre otras tareas podemos: poner en negrita un texto, en cursiva, centrarlo, disminuir o aumentar su fuente, encontrar y reemplazar texto, etc). En una aplicación se diseña más una ARQUITECTURA DE INTERACCIÓN (el término es mío, no es una incorrección) que una Arquitectura de Información. Los espacios que se diseñan, aunque similares, son diferentes. Al igual que se definen espacios de información en cualquier sitio web, en una aplicación definimos espacios de interacción. E igualmente que hacemos como entregable, el mapa de un sitio web, deberíamos hacer entregables que sean mapas de interacción, que expliciten el modelo de interacción que subyace en la interfaz de la aplicación. En un sitio web, la navegación se construye en base a una organización y jerarquización de su información (un espacio de información), y dado que hablamos principalmente de contenidos y no de acciones (verbos) o tareas, el lenguaje textual puede funcionar mejor en ellos, antes que los iconos.
- Añadiendo iconos junto a los rótulos en la navegación del sitio del aeropuerto, aparte de empeorar la legibilidad de los rótulos, los iconos interfieren directamente con nuestra capacidad cognitiva para abstraer la estructura de información del sitio y poder hacernos un mapa mental de las secciones. Los iconos en este caso son superfluos, ocupan un espacio innecesario y no añaden un valor determinante a la interfaz que justifique su presencia.
¿Cuando está justificado el uso de los iconos? ¿Cuando conviene utilizarlos? ¿Sólos, o con texto?
La respuesta, como suele serlo en cuanto a cuestiones de usabilidad se refiere, es depende de la circunstancia y el contexto.
Los iconos, por su tamaño, permiten un extraordinario grado de plegado de información y una vez que se aprende su código (a qué corresponde cada icono, al fin y al cabo familiarizarnos con la iconografía y funcionalidad de cualquier aplicación es aprender un código y un lenguaje visual, específico para la misma) pueden facilitar la búsqueda visual de una función en una aplicación y en una interfaz que utilicemos de manera intensiva y cotidiana:

Ribbon de Microsoft Visio. Al utilizar de manera cotidiana la aplicación y ser consistentes los iconos principales con las funcionalidades asociadas a lo largo de todas las aplicaciones de la suite (Word, Excel, Power Point, etc) terminamos por aprender parte del código iconográfico de las mismas con lo cual visualmente resulta mucho más rápido localizar las funcionalidades.
Si tuviéramos que expresar con palabras por ejemplo, las funcionalides del grupo de “Fuente” de la pestaña “Inicio” de la Ribbon de Word 2007 quedaría algo similar a:
Nótense tres cosas:
- El texto de las funcionalidades de un sólo grupo (a pesar de que aquí no está en la misma escala en la captura de la imagen que en el prototipo en blanco y negro) ya permite darnos cuenta de que ocupa mucho mayor espacio que los iconos gráficos. La densidad informativa de la interfaz que se comunica por píxel de pantalla es mucho mayor. Al fin y al cabo con la Ribbon se ha hecho un ejercicio de deconstrucción. Estadísticamente se han determinado qué funcionalidades de los menús eran las más usadas y se han explicitado directamente en la interfaz, con apoyo, en su caso, de rótulos textuales al lado de los iconos, cuando la interpretación de éstos no era directamente explícita. Con ello se han logrado suprimir las jerarquías de interacción presentes en los menús desplegables, ahorrando tiempo al usuario tanto para acceder a los comandos buscados, como para, en algunos casos, ver directamente el resultado de la acción del menú antes de aplicarlo, dado que al posicionar el cursor encima del icono esto ya provoca un feedback y un cambio inmediato en el texto inferior seleccionado.
- A pesar de que el texto suprime ambiguedades a veces es difícil expresar de forma precisa y con la concisión posible a través de una o dos palabras, la acción que se ejecutará cuando se haga clic sobre él.
- Dado que requiere de su lectura, el texto conlleva una mucho mayor cantidad de tiempo para leerlo y decidir qué funcionalidad estamos buscando, que si se utilizan iconos. Visualmente el texto cuesta más de escanear.

Cuadro de diálogo para la personalización de la Ribbon en Microsoft Word 2007. Si se conoce la forma correspondiente del icono de la funcionalidad que se está buscando es mucho más rápido hacer un escaneado visual de los iconos que se están viendo, que ir leyendo uno a uno sus nombres textuales.
- En una interacción continua en un dilatado período de tiempo (por ejemplo, 8 horas como las que cotidianamente nos pasamos delante del ordenador en una jornada laboral típica) la suma de los tiempos de las microinteracciones es francamente importante y significativa, al igual que el esfuerzo cognitivo que tenemos que hacer para llevar a cabo las tareas con mayor o menor eficacia con la aplicación. Esto en definitiva, es de lo que trata la usabilidad, de optimizar la eficacia y la eficiencia de una aplicación para alcanzar unos objetivos específicos en un contexto de uso específico. Y uno de los modelos clásicos para evaluar una interfaz en términos de eficacia y eficiencia es el conocido como GOMS (por Goals = Metas, Operators = Operadores, Methods = Métodos, y Selection rules = Reglas de selección) desarrollado por Card, Moran y Newell. Este modelo permite medir de forma cuantitativa, el rendimiento y el coste en términos de esfuerzo cognitivo y tiempo, de una interfaz frente a otra (al respecto puede consultarse el capítulo 4 “Cuantificación” del libro de Jef Raskin: “The Humane Interface”). Dicho modelo parte del hecho de que el tiempo que lleva a un sistema usuario-ordenador el ejecutar una tarea, es la suma de los tiempos de los gestos elementales que hay que llevar a cabo para ejecutar la tarea. Estos se sintetizan en una serie de tiempos típicos característicos que son:
- K = 0,2 sec. Keying (tecleado): El tiempo que lleva al usuario pulsar una tecla en el teclado.
- P = 1,1 sec. Pointing (apuntar): El tiempo que lleva a ul usuario posicionar el cursor en un lugar específico de la pantalla.
- H 0 0,4 sec. Homing (mover la mano): El tiempo que lleva a un usuario desplazar la mano desde el teclado hasta el Dispositivo Gráfico de Interfaz, tal como un ratón, o desde éste hasta el teclado.
- M = 1,35 sec. Mentally preparing (preparación mental): El tiempo que lleva a un usuario prepararse mentalmente para el siguiente paso después de una microacción.
- R Responding (respuesta): El tiempo que un usuario ha de esperar para que el ordenador responda a su input.
- Conforme a estos parámetros puede medirse la eficacia y la eficiencia de utilizar sólo iconos, sólo texto o ambos elementos en la interfaz de una aplicación. A bote pronto, en el caso de usar sólo texto, lleva más tiempo su lectura y comprensión, que el visualizar un icono del cual ya se conoce la funcionalidad que desempeña. Por otro lado, el texto al ocupar mayor espacio, conlleva un menor tiempo para ser alcanzado por el cursor, y menor precisión para ser pulsado que un icono pequeño.
En cuanto a usabilidad se refiere, hay que medir el coste de lo que representa tomar una decisión de diseño de la interfaz u otra. O, como mínimo y dada la imposibilidad que tenemos en muchas ocasiones de testarlo o medirlo en laboratorio, ser al menos conscientes de ello y de cómo las decisiones que se toman impactan en el rendimiento de la aplicación o del sitio web.

Barra de funcionalidades del cliente de correo Thunderbird. En este caso conviven iconos y rótulos ¿són lo suficientemente significativos y se entienden sin problemas los iconos? ¿El de "responder" y "responder todos"? Nótese que los botones de archivar y basura no llevan icono, y que el icono de la funcionalidad "eliminar" se asocia al de cerrar las ventanas de Windows lo que produce una disonancia cognitiva e impacta en la usabilidad
En cuanto a la World Wide Web, y dado que en cada sitio web solemos estar de forma muy puntual, e interactuando con su interfaz durante tiempos muy reducidos, no es la mejor idea construir y utilizar un código iconográfico propio que conviva con los rótulos de las secciones, en la navegación principal, ni para facilitar la misma, ni para realzar el diseño desde un punto de vista gráfico.
Por cierto, un último detalle más en cuanto a la barra de navegación del aeropuerto, la pestaña “top” de la derecha es un elemento 100% superfluo 2.0).
¿Opiniones? ¿En qué contextos consideráis que los iconos juegan un papel importante y son recomendables y en qué ocasiones no? ¿Más ejemplos que conozcáis?
- Tab Candy o la evolución de los sistemas operativos según Mozilla
- Logotipo de Spanair: Sonría por favor (o el círculo como elemento de diseño semiótico)
- Two ideas to humanize and improve the URL's information visualization on Firefox 4.5
- Sobre la usabilidad de la barra de estado de los navegadores
- Jerarquizar capas de la interfaz mediante sombras: Laterales de la barra de tabs de Firefox 4







