Polonia

Siempre que puedo me gusta viajar en verano.

Este año el destino ha sido Polonia. Del país me ha sorprendido su vitalidad y su juventud. Me ha sorprendido la calidez y la amabilidad de su gente, su espíritu crítico, la fuerza de su creatividad, el pálpito que se ve en las calles de sus ciudades y la vida nocturna. ¡El calor! ¡Treinta y tantos grados por el día! El centro de Varsovia con sus rascacielos. La belleza espectacular de sus parajes naturales como Zakopane y de lugares como las Minas de Sal de Wieliczka.

Un país vibrante que merece la pena conocer.

Esta es una breve crónica fotográfica del viaje. Todas las fotos han sido hechas con un iPhone.

 

Varsovia

 

Pancarta de 20 ó 30 metros de Firefox OS en la Estación Central de Trenes

 

Subterráneo para cruzar una avenida con publicidad de Firefox OS. Parece que Mozilla considera un país estratégico a Polonia.

 

Plaza Central de Varsovia

 


Museo de Arte Moderno – Hombre con cazadora

 

Museo de Arte moderno. Pintada en un mural. Sponsor

 

Museo de Arte Moderno. Pintada en un mural. Varsovia: Pasado, guerra, presente, futuro. El tamaño importa

 

Palacio de la Cultura y de la Ciencia

 

Parking ¿Qué mejor manera para promocionar una marca de pinturas que pintar todo un edificio de color?

 

Bar

 

Wieliczka

 

Minas de Sal. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Espectacular

 

 

Cracovia

Plaza central. Basílica de Santa María

 

 

 

Torun

Ayuntamiento Antiguo

 

Plaza central – Chorro de agua al lado del Ayuntamiento Antiguo. El calor era sofocante y tanto en Torun como en Varsovia los ayuntamientos ponían mangueras con chorros de agua en las calles para que la gente se refrescase. Sorprendía ver cómo tanto pequeños como mayores disfrutaban pegándose un buen baño.

 

Casa de Nicolás Copérnico. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

 

Casas del casco antiguo

 

Iglesia. Anocheciendo

 

Casas de la Plaza Central

 

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Menú de navegación multinivel para sitios responsive

Navegando me encuentro con este interesante artículo sobre sistemas de navegación responsive para dispositivos táctiles de Luke Wroblewski.

Del artículo me gusta el planteamiento que realiza de la navegación en la parte inferior de la pantalla (muy acertadamente pienso) ya que es una zona que se alcanza fácilmente con los dedos cuando se sostiene un dispositivo táctil.

No obstante el patrón que más me ha llamado la atención es el de la navegación inferior multinivel ya que aporta una buena solución para uno de los problemas comunes que se dan cuando se diseña un menú de navegación para smartphones y sitios responsive.

En los smartphones, si tenemos un sitio con más de un nivel de profundidad, los elementos del menú de navegación, dependiendo de su diseño, deben desempeñar a la vez una doble función:

  • Ser agrupadores: lo que se significa que al hacer clic sobre el elemento de nivel superior se ha de desplegar un menú con los elementos hijos.
  • Desencadenar una acción: cargar la página web a la que está asociada el elemento de nivel superior.

El problema en los smartphones surge cuando al tocar el elemento del menú de navegación de primer nivel, se despliega el menú con los elementos hijos.

  • Si el menú ocupa todo el ancho y el alto de pantalla (como suele ser habitual) y no se colapsa, el usuario no recibe feedback de que por debajo se ha cargado la página web asociada al elemento de primer nivel.
  • Si por el contrario el menú se colapsa para darle ese feedback, tiene que volver a hacer clic para desplegarlo y ver los elementos hijos de segundo nivel.

No es lo más óptimo que se diga.

¿Cómo soluciona este patrón el problema?

Dividiendo en dos el área del elemento del menú y haciendo que cada una de ellas ejecute una acción diferente. De esta forma:

  • Una parte es un control que al tocarlo despliega la secciones de segundo nivel sin ocultar el menú de navegación ni cargar página alguna por debajo –> (A)
  • Mientras que la otra carga la página asociada y oculta el menú de navegación al pulsarse sobre ella (echar un vistazo a la imagen de abajo –> (B))

 

 

Una solución ingeniosa.

También se pueden buscar otras.

Una de ellas sería plantear un menú lateral que se desplegase desde la izquierda y desplazase todo el contenido de la página hacia la derecha dejando tan sólo visible una banda lateral. Al hacer clic sobre el item del menú de navegación de primer nivel (A) se cargaría la página sin colapsarse el menú, y se desplegaría el de segundo nivel. El usuario recibiría un feedback visual ya que vería cargarse la página asociada en la banda de la derecha (B). Para ver la página completa tendría que colapsar el menú.

Otro planteamiento podría ser una mezcla de ambos. En un menú lateral plantear items de menú con la doble función. Al hacer clic sobre el área de la izquierda del elemento de navegación (A)  se cargaría la página y el menú colapsaría, mientras que haciendo clic sobre el control de la derecha se desplegaría el menú de segundo nivel (B).

Soluciones varias a gusto del diseñador de interacción.

Como curiosidad, este patrón deriva de uno presente en las aplicaciones de escritorio:

En Visio, por ejemplo, nos encontramos con “botones” (nótense las comillas) que presentan este doble funcionamiento:

  • Por un lado, al hacer clic sobre la parte derecha del “botón” se despliega el menú asociado con todas las opciones de relleno.
  • Mientras que al hacer clic sobre el icono del cubo de pintura de la izquierda teniendo una forma seleccionada en el área de trabajo, se rellena dicha forma con el color que tenga el cubo.

En iOS también se usa este patrón aunque con un diseño visual muy curioso:

 

  • Mientras que tocar sobre el nombre del contacto, a la izquierda, desencadena la acción de llamar…
  • …tocar sobre el icono azul redondo con la flecha, de la derecha, da paso a la pantalla o ficha con la información de detalle del contacto.

Lo dicho, muy curioso el diseño visual que plantea la gente de Apple en iOS para esta pantalla.

No dejéis de leer el artículo entero de Wroblewski que merece la pena echar un rato leyéndolo.

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Actualizaciones de software y de cómo repercuten negativamente en la experiencia de tus usuarios

7:00 de la mañana de un lunes.

Te diriges al trabajo. Acabas de desayunar y el café de la mañana todavía calienta tu estómago, bajas a la calle, vas a tu coche, entras y te sientas en el asiento del conductor, introduces la llave en el contacto, la giras para encenderlo y emprender la marcha y…

 

“Actualizando coche”

“Listo para iniciar en aproximadamente 10 minutos”

…seguido de un checkbox rotulado como… “Iniciar coche en cuanto esté listo”.

 

Pantalla de inicio de actualización de Tomb Raider

 

La de arriba, es la pantalla de inicio del nuevo Tomb Raider que aparece después de otra pantalla de actualización de Steam cuyo proceso dura 14 minutos de reloj. Esto para empezar una partida cualquiera. Aunque no aparece siempre, en mi caso, Steam se ha actualizado dos veces en menos de una semana.

¿Os imagináis el mismo escenario con el coche? Tener que esperar por la mañana sentado en él un cuarto de hora para ir al trabajo, a que se actualizase para poder arrancar?

¿?

¿Cuantos millones de jugadores online tiene registrados Steam?

¿Cuantas horas perdidas les suponen las actualizaciones?

¿Qué impacto tiene en la imagen de marca de la compañía y en la experiencia de los usuarios con el juego?

¿Cuáles son las consecuencias?

Otro escenario que quizá resulte también familiar.

Terminas la jornada laboral con ganas ya de volver a casa. Eres de los que apagas el ordenador por aquello de no dejar un aparato funcionando y consumiendo energía las 24 horas del día y de comenzar a la mañana siguiente una sesión nueva con la memoria del PC “no degradada”.

Haces clic en el botón de “Inicio”, luego clic en el botón de “Apagar”, la pantalla se va a negro y aparecen las siguientes frases:

“Aplicando 1/12 actualizaciones del sistema”

“No apague el ordenador por favor”

No se da una estimación del tiempo que tardan en instalarse pero al final, hasta que se apaga y puedes bajar la tapa de tu portátil para evitar posibles daños involuntarios de terceros, pasan 6 minutos de reloj.

Esto al final de tu jornada laboral cuando lo que te apetece, es volver a tu casa.

¿Cómo repercute esto en la experiencia de uso del correspondiente sistema operativo?

¿Por qué no se busca una alternativa más idónea a la política de actualizaciones?

Las actualizaciones marcan negativamente la experiencia de uso de nuestras herramientas tecnológicas. Más cuanto más comunes son y más tiempo tardan en llevarse a cabo. Para ofrecer un buen producto no estaría de más empezar por solucionar éste problema.

No soy ingeniero, la solución no ha de ser fácil cuando tras 30 años de software nadie ha dado con una realmente satisfactoria, pero me gustaría creer que algo se puede hacer para solucionarlo y no tener que sufrirlas cada dos por tres, en nuestro sistema operativo, en nuestro navegador habitual o en nuestro juego preferido.

Quiero trabajar, quiero navegar, quiero jugar, no quiero quedarme 14 minutos mirando un cuadro de diálogo con una barra de progreso avanzar o moverse, y no quiero que ello suceda casi a diario, con diferentes aplicaciones de software que uso.

Lo que aplica al desktop aplica a las actualizalizaciones de las apps en los smartphones. Hace no sé cuanto tiempo que dejé de instalar habitualmente las últimas actualizaciones de las mismas. Sólo lo hago con aquellas que realmente uso y me interesan mucho, y en algunos casos, ni eso.

La tecnología debería “disolverse” y permitir sumergirnos y llevar a cabo aquello que queremos hacer. Hacernos la vida más fácil, no lo contrario.

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